El Banco Mundial (BM) destaca fortaleza de la política fiscal de Paraguay en su informe denominado “Contra viento y marea: Política fiscal en América Latina y el Caribe en una perspectiva histórica”[1], presentado recientemente en Washington D.C., Estados Unidos. El documento incluye análisis de la Política Fiscal en América Latina y el Caribe (ALC).

El informe ubica a Paraguay entre uno de los pocos países de la región además de Chile, Colombia, Guatemala, México y Perú, que tuvo un cambio en su orientación fiscal, pasando de una política pro-cíclica a una contra-cíclica en la última década. Las políticas contra-cíclicas significan que el Estado gasta más recursos en momentos de desaceleración económica y al revés cuando la economía está en expansión.

En este sentido, resalta que a pesar del escenario regional adverso la solidez de las políticas macroeconómicas ha permitido a Paraguay mantener un crecimiento económico destacable, uno de los más altos de la región (4,8%) en el periodo 2011-2016, con una balanza comercial positiva, una moneda estable y uno de los más bajos niveles de inflación en la región (3,9% en 2016).

El BM además refiere que los años anteriores de menor crecimiento se caracterizaron por un considerable deterioro de las cuentas fiscales, donde 29 de 32 economías de la región tuvieron déficit fiscal en 2016 con un promedio para el Cono Sur de 5,2% del PIB y cuyo resultado fue el incremento de la deuda, la cual alcanzó un promedio del 50% del PIB.

Si bien la previsión de crecimiento para 2016 sigue siendo baja, el Informe señala que la situación se tornaría más difícil para el grupo de países con políticas pro-cíclicas. En este caso particular, las políticas pro-cíclicas se refieren a reducciones de inversiones públicas y transferencias justo en momentos cuando la economía no va bien, empeorando así la situación. Desde una perspectiva más amplia, el informe ubica a Paraguay en el grupo de países con políticas contra-cíclicas en los últimos diez años (2007-2016), con un nivel de déficit fiscal en línea con la Ley de Responsabilidad Fiscal y una deuda pública baja, siendo una las economías más sólidas para afrontar para afrontar eventuales shocks económicos adversos.

Culmina en la fecha la 51° Asamblea General Anual del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), que se realiza en nuestro país desde el martes 25 con la presencia de representantes de 40 países miembros de la organización internacional así como de organismos internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Eurosocial, entre otros.

En la última jornada se abordarán temas como “Técnicas de fiscalización y control al comercio electrónico” y luego “Programas y Mejores prácticas para la ejecución de planes de control masivo”. Posteriormente, se realizará una mesa redonda sobre los “Avances de las Administraciones Tributarias hacia una mayor equidad fiscal”.

El cierre del evento estará a cargo de la viceministra de Tributación, Marta González Ayala, quien el pasado lunes 24 asumió la presidencia del Consejo Directivo del CIAT por el periodo 2017-2018, representando a Paraguay

La misión del CIAT es apoyar el esfuerzo de los gobiernos nacionales promoviendo la evolución y el fortalecimiento institucional de las administraciones tributarias; fomentando la cooperación internacional y las acciones conjuntas en materia de intercambio de experiencias y mejores prácticas.

Las áreas de actuación del CIAT son múltiples y comprenden la preparación de proyectos de reforma de política tributaria; consolidación y mejora institucional de las administraciones tributarias, incluyendo la creación de agencias con diversos grados de autarquía y la fusión de éstas con otras áreas de gestión fiscal como aduanas; optimización de procesos sustantivos, incluyendo recaudación, control del cumplimiento, fiscalización, cobranza, asistencia al contribuyente; incorporación de modelos y técnicas de gestión de riesgos y la utilización de tecnologías de la información y comunicaciones.

ROMA, 14 Abr. 17 / 04:30 pm (ACI).- Al finalizar el Via Crucis del Viernes Santo en el Coliseo de Roma, lugar de martirio de los primeros cristianos, el Papa Francisco se dirigió a los presentes y rezó una extensa y sentida oración de desagravio por las ofensas de la humanidad a Cristo en la cruz.

A continuación, el texto completo de la oración:

Oh Cristo, dejado solo y traicionado también por los tuyos. Oh Cristo, juzgado por los pecadores y condenado por los jefes. Oh Cristo, golpeado en tu carne, coronado de espinas, vestido de púrpura. Oh Cristo, atrozmente clavado. Oh Cristo, atravesado por la lanza que ha partido tu corazón. Oh Cristo, muerto y sepultado. Tú que eres el Dios de la vida y de la existencia. Oh Cristo, nuestro único Salvador, volvemos otra vez a ti este año con los ojos bajados de vergüenza y con el corazón lleno de esperanza.

Qué vergüenza por todas las imágenes de devastación y de destrucción, de naufragios, que se han convertido en ordinarias para nosotros. Vergüenza por la sangre inocente que cotidianamente se derrama de mujeres, de niños, de emigrantes, de personas perseguidas por el color de su piel, o por su pertenencia étnica, social o por su fe en ti.

Vergüenza por las demasiadas veces que, como Judas y como Pedro, te hemos vendido y traicionado, y abandonado, para morir por nuestros pecados, escapando como cobardes de nuestras responsabilidades.

Vergüenza por nuestro silencio frente a la injusticia, por nuestras manos vagas para dar y ávidas para quitar y confiscar, por nuestra voz que defiende nuestros intereses y tímida para hablar de los intereses de los otros, por nuestros pies veloces sobre el camino del mal y paralizados sobre el del bien.

Vergüenza por todas las veces que nosotros, obispos, sacerdotes, consagrados y consagradas, hemos escandalizado y herido tu cuerpo, la Iglesia, y hemos olvidado nuestro primer amor, nuestro primer entusiasmo, nuestra total disponibilidad, dejando arruinado nuestro corazón y nuestra vocación.

Tanta vergüenza, Señor… Pero nuestro corazón también está nostálgico de la esperanza confiada en que tú nos tratas no según nuestros méritos, sino según la abundancia de tu misericordia; que nuestras traiciones no hacen venir a menos la inmensidad de tu amor; que tu corazón materno y paterno no nos olvida por la dureza de nuestras vísceras.

La esperanza segura de que nuestros nombres están escritos en tu corazón y que estamos colocados en la pupila de tus ojos. La esperanza de que tu cruz transforma nuestros corazones endurecidos en corazones de carne capaces de soñar, de perdonar y de amar; que transforma esta tenebrosa noche de tu cruz en alba fulgurante de tu resurrección.

La esperanza de que tu fidelidad no se basa en la nuestra, la esperanza de que la lista de hombres y mujeres fieles a la cruz continua y continuará a vivir fiel como la levadura que da sabor, y como la luz que abre nuevos horizontes en el cuerpo de nuestra humanidad herida. 

La esperanza de que tu Iglesia buscará ser la voz que grita en el desierto de la humanidad para preparar el camino de tu regreso triunfal cuando vengas a juzgar a los vivos y a los muertos. La esperanza de que el bien vencerá a pesar de su aparente fracaso.

Señor Jesús, hijo de Dios, víctima inocente de nuestro rescate, delante de tu misterio de muerte y de gloria, ante tu patíbulo nos arrodillamos avergonzados y esperanzados, y te pedimos que nos laves en el lavatorio de la sangre y del agua que brotaron de tu corazón abierto.

Perdona nuestros pecados y nuestras culpas. Te pedimos que te acuerdes de nuestros hermanos arrancados por la indiferencia de la guerra y de la violencia.

Te pedimos romper las cadenas que nos tienen prisioneros en nuestro egoísmo, en nuestra ceguera voluntaria y en la vanidad de nuestros cálculos mundanos.

 

Oh Cristo, te pedimos que nos enseñes a no avergonzarnos jamás de tu cruz, a no instrumentalizarla, sino que la honremos y la adoremos porque en ella tú nos has manifestado la monstruosidad de nuestros pecados, la grandeza de tu amor, la injusticia de nuestros juicios y la potencia de tu misericordia.

 

El Sábado Santo es el nombre que algunas denominaciones cristianas dan al sábado de la semana del primer plenilunio de primavera. Es el tercer día del Triduo Pascual, que concluye con las primeras Vísperas del Domingo de Resurrección culminando así para los cristianos la Semana Santa. Tras conmemorar el día anterior la muerte de Cristo en la Cruz, se espera el momento de la Resurrección. Es la conmemoración de Jesús en el sepulcro y su Descenso al Abismo. Una vez ha anochecido, tiene lugar la principal celebración cristiana del año: la Vigilia Pascual.

 

El Sábado Santo es un día de luto. En la Iglesia Católica también se conmemora la Soledad de María después de llevar al sepulcro a Cristo, quedando en compañía del Apóstol Juan. Pueden ser expuestas en la Iglesia, a la veneración de los fieles, la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro, o descendiendo a los Infiernos, ya que ilustran el misterio del Sábado Santo. Hoy la Iglesia se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa. La Sagrada Comunión puede darse solamente como viático. No se conceda celebrar el Matrimonio, ni administrar otros sacramentos, a excepción de la Penitencia y la Unción de los Enfermos.