Hola amigos:

Cuando los periodistas escribimos sobre un tema en especial, en realidad, las ideas, los pensamientos y la propia imagen de la construcción del  pensamiento van desencadenándose vertiginosamente hasta llegar a la conclusión del artículo cual torrente de palabras que llegan a su destino.

 

Pero, cuando querríamos hablar sobre nosotros mismos, los periodistas, la historia pareciera complicarse. No estamos acostumbrados de hablar o escribir sobre nosotros: sÍ estamos prontos para descorrer las palabras, el escrito hacia las vicisitudes de los demás, del compendio de la información, de las historias convergentes.

Y así, miles de historias sobre la vida misma, ya que éstas, buenas o malas deben ser necesariamente desdobladas, arrebatadas y desplegadas hacia la sociedad entera, hacia un público, muchas veces desconocido,  para poner a conocimiento sobre tal o cual tema y ver si estas expresiones llegan a satisfacción.

Lo que pasa es que el periodista con su pluma también quiere saber cómo todos qué es lo que acontece, lo que pasa y en esa tribulación o aleluyas transcurre esta profesión o afición.

Acaso solo seamos la transición entre esta posición de la realidad y compartirla con los demás.

Acaso solo sean preguntas y  respuestas arrebatadas en cualquier escenario, en la nube, en la colina, en el sol fulgurante, en la oficina, en el Palacio o en cualquier punto de esta geografía patria o del mundo.

Acaso el periodista busca lograr transmitir su pensamiento entre lo que ve y llevarla a su entorno?.

Acaso no se piensa que nunca se acaba el tintero del periodista para las preguntas y llevar las respuestas. Aunque sea la de un niño sonriente o hambriento como la del indígena indigente que camina por nuestra tierra o la colosal guerra de contertulios políticos con su afán de dominar el mundo o tan solo su entorno.

O Acaso, el periodista no llega, incluso más allá. Filtrar sus pensamientos en lo que podrá acontecer, pero con la salvedad de que no fallaría y si así ocurriese, no abandonar las correcciones y volver a empezar de nuevo.

O tal vez, acaso, ya que nunca casi hablamos de nosotros mismos, este artículo se ha trastocado porque se ha hecho buscando versos, pero ha terminando en sólo una cartilla.

Mientras, seguiremos aquí. En nuestra posición de siempre. La de un Periodista que no claudicará nunca, ni ceder, ni rendirse o renunciar a nada ni nadie.

A así seguiremos en la posta siempre.

Osmar Gómez (26 04 2018)